1. Exigimos responsabilidad de los gobiernos de los países participantes en la Conferencia de las Partes 16 (COP 16) del Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC) para acordar un segundo periodo de compromisos del Protocolo de Kyoto tendientes a lograr una reducción proporcional y significativa de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en todos los países con base en sus emisiones históricas con el objetivo de que la temperatura del planeta no se eleve en más de 1º centígrado y que la concentración de CO2 en la atmósfera sea estabilizada en no más de 350 partes por millón.
2. Nos pronunciamos rotundamente en contra de que se aprueben y pongan en práctica nuevos mecanismos de mercado de carbono porque promueven la mercantilización y privatización de nuestros recursos naturales y pretenden reducir sus múltiples funciones[1] a una sola –captura de carbono- para permitir que los países desarrollados evadan su responsabilidad de reducir sus emisiones de GEI y beneficiar a las grandes corporaciones y fondo especulativos. La única alternativa viable y sostenible en el largo plazo para la conservación, restauración, protección y manejo sustentable de los recursos naturales (agua, suelo, bosques, biodiversidad) es el respeto a la soberanía nacional y a los derechos de las comunidades campesinas y pueblos indios para acceder, controlar y manejar dichos recursos en forma comunitaria y autogestiva, con apoyo público nacional e internacional.
3. Exigimos el establecimiento de un fondo climático global justo con aportaciones de fondos públicos de los países desarrollados y con mayores emisiones de GEI en forma proporcional a sus emisiones históricas y a su producto interno bruto. Dicho fondo deberá integrarse con al menos una contribución anual equivalente al 1.5% del PIB de cada país desarrollado y con altas emisiones de GEI y deberá manejarse con independencia del Banco Mundial y en el contexto de las instituciones y mecanismos de la CMNUCC. El financiamiento internacional y nacional para las acciones de mitigación y adaptación no deben circunscribirse únicamente a los temas de deforestación y degradación de bosques en países en desarrollo. Deben, en cambio, ampliarse a todas las actividades de la agricultura, cafeticultura fruticultura, ganadería, pesca y la gestión integral de los territorios rurales con base en el respeto a la soberanía nacional, los derechos de las comunidades campesinas y pueblos indios, el reconocimiento de las funciones y contribuciones múltiples de la agricultura y de los territoriales rurales y con base en la revalorización y centralidad de la agricultura en pequeña y mediana escala.
4. Nos pronunciamos a favor de las negociaciones y acuerdos multilaterales en el marco de la COP 16 y en contra de las negociaciones secretas, en la obscuridad, impuestas por la prepotencia de unas cuantas potencias como lo fue el mal llamado "Acuerdo de Copenhage".
II. Con relación a la posición del gobierno mexicano
1. Denunciamos el doble discurso, la demagogia y la simulación del gobierno mexicano en torno a su preocupación sobre el cambio climático: por un lado, en el plano internacional, se presenta como un defensor de las acciones para enfrentar y revertir la crisis climática global y, por otro lado, en el plano nacional, continua aplicando las mismas políticas macroeconómicas, energéticas, agroalimentarias, de transporte, etcétera, que promueven e incrementan la emisión de GEI además de que generan mayor desigualdad económica y social, pobreza rural, dependencia alimentaria, malnutrición, la migración y depredación de nuestros recursos naturales.
2. Como ejemplo de lo anterior tenemos los siguientes hechos: a) Autorización de siembras experimentales de maíz genéticamente modificado para satisfacer los intereses de Monsanto y poner en grave riesgo la agrodiversidad de los maíces mexicanos, vital para la adaptación frente al cambio climático; b) Promoción de plantaciones forestales industriales privadas en lugar de poner en el centro de las políticas forestales la restauración campesina de los suelos y el manejo comunitario de bosques; c) Fomento y protección de la minería a cielo abierto por empresas trasnacionales violando las leyes mexicanas y los derechos de las comunidades campesinas, los pueblos indios y los pobladores urbanos de las áreas de influencia; e) Promoción con subsidios públicos plantaciones de café robusta genéticamente modificado a cielo abierto para favorecer a la Nestlé en lugar de impulsar y proteger la caficultura orgánica de café arábigo de altura bajo sombra con base en las comunidades campesinas e indígenas; y, f) Promoción de la utilización de tierras de cultivo para el establecimiento de plantaciones industriales de oleaginosas para la producción de biocombustibles y presión al Congreso para modificar leyes que prohíben el uso de maíz para la elaboración de bioetanol, cuando México importa el 40% de sus alimentos y el 20% de la población padece hambre y desnutrición.
3. Lejos de reorientar las políticas internas, el gobierno mexicano continúa aplicando en forma inercial y desarticulada las mismas políticas, programas y acciones con independencia de sus implicaciones sobre el clima planetario y la degradación de los recursos naturales. A nivel internacional el gobierno mexicano pregona a favor de un fondo verde internacional, pero a nivel nacional no ha establecido un fondo verde nacional. En la propuesta de presupuesto de egresos de la federación para 2011, el gobierno federal no incluyó ninguna propuesta al respecto.
4. El cambio climático es utilizado, además, por el gobierno federal y los gobiernos locales como un pretexto frente a las fallas estructurales de las políticas neoliberales así como por la indolencia e ineficiencia gubernamental. El gobierno mexicano, además, aprovecha el cambio climático para impulsar falsas soluciones que sólo benefician a grandes corporaciones como el uso ilegal y sin respeto al principio precautorio de plantas y animales genéticamente modificados, uso de tierras cultivables para agrocombustibles, campos de generación de energía eólica y construcción de presas atropellando los derechos campesinos y de pueblos indios, expropiaciones y restricciones de uso a los recursos naturales de comunidades rurales, etcétera.
5. Demandamos al gobierno mexicano congruencia y compromiso verdadero frente al cambio climático, impulsando un diálogo y deliberación públicos, la concertación genuina con la sociedad civil para cambiar hacia un nuevo modelo macroeconómico, energético y agroalimentario con perspectiva de Estado y largo plazo. Si se perdió una oportunidad antes de la COP 16, debemos aprovechar post COP 16 para lo antes expuesto.
6. Demandamos al gobierno mexicano en la COP 16 que haga suyas las propuestas campesinas antes señaladas y deje de jugar un papel pasivo y cómplice con las grandes potencias y corporaciones que calientan el plantea y promueven la injusticia climática, social y económica así como la violación de los derechos de los ciudadanos y ciudadanas de México y el mundo.
III. Con relación a la posición de otros países
Reconocemos el interés y compromisos genuinos de algunos gobiernos de países hermanos (como Brasil, Bolivia, India y Sudáfrica, entre otros), pero denunciamos a países abierta o veladamente anti-campesinos. Hacemos un llamado a la construcción de grupos de trabajo con esos países y con las organizaciones genuinamente interesadas en encontrar soluciones a seguir trabajando en forma conjunta gobiernos-sociedad civil para encontrar modelos y soluciones para mostrar al mundo.
Por nuestra parte, como organizaciones campesinas autónomas y autogestivas, nos comprometemos a continuar impulsando y extendiendo nuestras prácticas e innovaciones en la agricultura sustentable de granos básicos, caficultura orgánica bajo sombra, manejo comunitario de bosques, sistemas financieros rurales sociales así como en la defensa y manejo sustentable de los recursos naturales en manos de campesinos y campesinas y pueblos indios. Manifestamos nuestro compromiso para participar en grupos de trabajo de los temas arriba mencionados para desarrollar soluciones y generar proyectos piloto en la nueva orientación que proponemos.
Frente a la COP 16, la agricultura campesina, el manejo comunitario de bosques y agua, los sistemas financieros rurales sociales, la soberanía alimentaria y el respeto a los derechos de las comunidades campesinas e indígenas representan parte de la solución para detener el calentamiento del planeta.
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